Al ponernos a investigar sobre la historia de este alimento nos hemos quedado abrumados por la cantidad de citas que existen en todo el mundo en su corta historia, en tan sólo quinientos años se han escrito muchos tratados, se han dictado muchas leyes y se ha comerciado mucho con el cacao, tanto que nos hemos visto obligados a extractar, más de lo deseado, toda la información de la que disponemos. También nos sorprende ver que en Internet, incluso en webs de profesionales y fabricantes de este alimento tan completo, la carencia de datos al hablar de su historia, de su introducción en Europa y de su evolución según los gustos y los tiempos, tan sólo pequeñas referencias, a veces equivocadas, y torpemente copiadas unas de otras, por lo que se deduce que es más fácil plagiar que investigar, lo cual no nos coge por sorpresa al experimentarlo en carne propia como ocurre con nuestro artículo sobre la historia del tenedor, seres miserables que viven del trabajo de otros y que se amparan en la falta de una legislación global sobre los derechos de autor, por lo que nos nos sorprendería ver éste artículo copiado en poco tiempo.
Sin más dilación queremos ponernos a contar la historia de este alimento al que tanto debe la humanidad y que, como otros muchos, le debemos al llamado Nuevo Mundo. LA LEYENDA.- Tezcatlipoca, dios de origen nahua, representa la divinidad suprema, que da la vida y la muerte, al que se le ofrendaban corazones palpitantes extraídos en vivo de víctimas juveniles. A él se oponía el benéfico Quetzalcoati, 'la Serpiente de Plumas', antiguo dios tolteca portador de cultura el cual tras una tremenda lucha expulsó a Texcatlipoca más allá del océano, a las tierras de Tlapallán. Pero Quetzalcoati, el gran cultivador del Paraíso, situado cerca de Tula, al norte de México enseñó a los hombres el cultivo, la astronomía, la medicina y las artes. En este paraíso las mazorcas de maíz eran tan gruesas que no se podían abarcar con los dos brazos, el algodón brotaba de las plantas teñidos de los colores que se deseaba, en definitiva el origen de la religión era muy parecido al judaico cristiano, un paraíso y también un diluvio universal. Este dios dejó como regalo más preciado a los hombre el árbol del cacao.
LA HISTORIA.- El fruto del cacao se llegó a convertir en el reino maya en moneda y se comerciaba con ella en todo el imperio azteca, pero no podemos aventurarnos a especular con su origen y sólo ajustarnos a los únicos testimonios escritos que se disponen y estos no son otros que los dejados por los españoles. El primer europeo que tuvo noticia de este fruto fue Cristóbal Colón en su cuarto viaje (1.502), el cual se encontró en las costas de isla de Pinos con una embarcación indígena de veinticuatros remeros, los cuales subieron a la nao de Colón con mercancías desconocidas: raras telas, objetos de cobre y una especie de almendra que servía de moneda y con la que se preparaba una bebida. Pero los primeros que lo probaron y los que de verdad le dieron el valor que hoy tiene fueron los hombres de Hernán Cortés y de él tenemos el primer testimonio fechado el 30 de Octubre de 1.520 y que dirigió a Carlos V: 'Rogué a dicho Moctezuma que aquella provincia de Malinaltebeuqe hiciese hacer una estancia para vuestras majestades; y puso con ello tanta diligencia que dende en dos meses que yo se lo dije estaban sembradas setenta hanegas de maíz y diez de fríjoles, y dos mil pies de cacap (SIC)'. Lata de cacao del siglo XIX propiedad de Ciberjob
Desde ese momento hay cientos de referencias, por no decir miles, al chocolate, pero hay una que nos deja sorprendidos por su 'moralina', sobre todo viniendo de aquellos hombres que fueron a aquellas tierras a esquilmar y robar todo lo que pudieron, nos referimos a una cita de Pedro Mártir de Angleria que dice lo siguiente: '¡ Oh feliz moneda ! No sólo es una bebida útil y deliciosa sino que no permite la avaricia, ya que no puede conservarse largo tiempo' Para hacernos una idea del valor de esta moneda diremos que un esclavo valía cien almendras de cacao, con lo que imaginamos que Cortés tenía un banco o fábrica de moneda con el huerto que le regaló Moctezuma.
Chocolatera perteneciente al Palacio Real de Madrid CULTIVO.- El cacaotero es un arbusto que se cultiva entre los 15 grados de latitud Norte y los 15 grados latitud Sur, necesita humedad y estar resguardado de los vientos y no soporta temperaturas inferiores a los 15 grados centígrados, empieza a dar fruto entre los cinco y seis años y su apogeo es a los doce años para después decaer. Es Pedro Mártir de Angleria, de nuevo, el que nos explica como se criaba este tipo de árbol: 'Para criar estos árboles se necesita suma diligencia, y dura pocos años; se planta este árbol bajo la sombra de otro alto, para que mientras es tierno no le seque el sol de verano o le rompan atroces tempestades, como se cuida al niño en el gremio de su nodriza; así este árbol crece bajo la tutela de otro; pero cuando ya se ha endurecido, el árbol nodriza se arranca o se corta para que el otro pueda disfrutar del espíritu aéreo y solar, y sus raices puedan extenderse en la tierra vecina' . Según el Diccionario de Autoridades ese árbol que da sombra al cacaotero se llama Athyna.
ORIGEN DEL NOMBRE.- No existe duda de que tanto los nombre cacao y chocolate pertenecen al antiguo idioma Mexicano castellanizado pero no todos están de acuerdo en como se formaron estas palabras; para Augusto Malaret en su Diccionario de Americanismos, publicado en Puerto Rico, nos dice que choco significa cacao y ati agua, de donde saldrá el chocolate. Hay quien dice que chocolate es la transición del azteca xocoati, que a su vez viene de xococ que quiere decir agrio y ati que es agua o también quien sostiene que la palabra se forma de chokol, que significa caliente en maya, a que significa agua y ti que es un sufijo azteca. Y por último citaremos al científico Corominas que nos dice que cacao viene de kakawa, radical de kakawati, que significa grano de cacao en lengua nahuatle y chocolate del azteca cochoti que significa ceiba (planta bombácea que se mezclaba con el cacao), kakawa y el sufijo ati. Por cierto a Corominas y sus investigaciones le debemos el saber cuando se utilizó por primera vez el nombre cacao que fue escrito en 1.535 por Fernández de Oviedo y chocolate en 1.580 por Francisco Hernando y en 1.590 por Acosta.
MOCTEZUMA Y EL CHOCOLATE .- Las primeras referencias que tenemos de la bebida que se saca del cacao se la debemos a Bernal Díaz del Castillo, cronista de la conquista de Cortés, desde su primer encuentro con esta bebida en Quiaviztlán hasta los banquetes que daba el mismo Moctuzuma. Los cronistas Díaz del Castillo, José María de Heredia, Solís y Fernández de Oviedo nos cuentan las cualidades afrodisíacas del chocolate y pasamos aquí un relato del primero de ellos: 'Trían en unas como a manera de copas de oro fino con cierta bebida hecha del mismo cacao; decían que era para tener acceso con mujeres, y entonces no mirábamos en ello; más lo que yo vi que traían sobre cincuenta jarros grandes, hechos de buen cacao, con su espuma, y de aquello bebía, y las mujeres le servían al beber con gran acato'. Durante la comida el rey se divertía con indios enanos o contrahechos y si su actuación era de su agrado les regalaba algún jarro de cacao. Pero hemos de saber que ese chocolate que se bebía en la corte de Moctezuma era muy distinto al que se toma ahora ya que era endulzado con miel ya que no se usó el azúcar hasta que no llegó de Canarias, ver nuestro artículo dedicado al azúcar.
El chocolate que tomaba Moctezuma se le añadía la miel, como hemos dicho, y también toda clase de especias y excitantes, no sólo para mejorar su sabor amargo, si no que también para darle las virtudes amatorias. Se mezclaba con vainilla, pimienta, macazuchil y se tomaba cobre conchas de tortuga. El pueblo llano, como siempre, tenía que mezclarlo con harina de maíz. Pese a su fuerte sabor los españoles se aficionaron a el, sobre todo porque le daban propiedades tónicas, tanto es así que Cortés en una de sus cartas al Emperador le dice lo siguiente: 'Una sola taza fortalece tanto al soldado que puede caminar todo el día sin necesidad de tomar ningún otro alimento' Hasta aquí la historia del chocolate en América, en un próximo artículo la fase europea del chocolate, hasta los pralines belgas.